Nacho Vegas

"Tracé un ambicioso plan, consistía en sobrevivir". NACHO VEGAS.

jueves, 30 de abril de 2015

ANIMALES, NUESTRO ESPEJO VI.





No seas ganso.





Sólo te faltan las orejas para ser un burro.






Es una tortuga, nos tocará esperarlo.






Es una hormiguita, poquito a poco mira lo que ha ahorrado.






Es un rata y no te dará ni una peseta.





Ten cuidado con él porque es muy zorro.






Menudo pájaro que estás hecho.





Es un perro que no quiere hacer nada.






Como es un lince se las sabe todas.






El pobre es un topo.






¡Cállate, loro!




¡Para ya, que eres un pulpo!




LA MAGIA DEL CORAZÓN V.






Me ha robado el corazón.






Me ha roto el corazón.






Me lo confesó con el corazón en la mano.






Tiene el corazón de acero.





Piensas con el corazón.




Tiene el corazón de hielo.





Tendrás que hacer de tripas corazón.






Tengo el corazón en llamas.







No tiene corazón.






Se ha dejado llevar por el corazón.





Es una noticia descorazonadora.





Abre tu corazón.





Tiene un corazón que no le cabe en el pecho.





Es todo corazón.




LA MAGIA DEL LENGUAJE III.





Quiero romper una lanza a su favor.






Mi portero se pasa el día cortando trajes.






Como tiene la sartén por el mango hará lo que quiera.






Me temo que soy el garbanzo negro de la familia.







Mi abuelo tiene una salud de hierro.






Aquí puedes hablar a tumba abierta.





Y tú, venga a meterme el dedo en el ojo, hasta que al final exploté.





Será mejor que te armes de valor.






Le pilló de improviso porque estaba ciego ante la situación.






No le hagas caso, le falta un tornillo.





LA MAGIA DEL LENGUAJE II.







Los jóvenes quieren beberse la vida de un trago.







Después de lo que has hecho, me quito el sombrero.






Apresúrate que vas pisando huevos.







Es tan evidente que salta a la vista.







En este trabajo tengo las horas contadas.






Julia está que bebe los vientos por él.






Cuando naciste rompiste el molde.






Por ti pongo la mano en el fuego.






Es mejor que no eches más leña al fuego.






Si sigues metiendo el dedo en la llaga me vas a hacer enfadar.






Para este asunto me pongo en tus manos.




LA MAGIA DEL LENGUAJE I.






Esa chica tiene la cabeza a pájaros.






¡Se te va la olla, tronco!






Eres un melón.






Ayer llovía a cántaros.






Si sigues trabajando así llegarás a buen puerto.






El tiempo es oro, aprovéchalo.






Si te pusieras en mis zapatos me comprenderías.






Ya estás sacando los pies del tiesto otra vez.





Espabila, que estás en las nubes.





Estoy tocando el cielo con las manos.




domingo, 26 de abril de 2015

PROSOPOGRAFÍAS

Abombado.
Se dejó crecer el flequillo para cubrir su frente abombada.

Abultado.
Cuando se desnudó pudimos observar sus músculos abultados.

Acaracolado.
Le caía sobre la frente un  mechón de pelo acaracolado.

Aceitunado.
El jinete que ganó la competición era un moreno aceitunado que montaba el caballo con mucha elegancia..

Afilado.
Ha heredado esa barbilla afilada de su padre.

Aguileño.
Cuando se pone de perfil destaca su nariz aguileña.

Agrietado.
Desde que trabaja en el campo tiene las manos agrietadas.

Ajado.
Lo vi desmejorado, con el cutis ajado por los años.

Alineado.
Se ha puesto ortodoncia porque quiere tener una dentadura alineada.

 - Armónico.
Se operó la nariz porque deseaba tener un rostro armónico.

 - Arqueado.
Mi abuelo tiene la espalda arqueada desde hace muchos años.

Arrugado.
Se pone crema en las manos a diario porque no quiere tenerlas arrugadas.

Atlético.
El deporte le ha dotado de una complexión atlética.

Barbilampiño.
Es un muchacho barbilampiño que todavía no ha desarrollado lo suficiente.

Bronceado.
Presume de una piel bronceada desde que llegó de la playa.

Cano.
El pelo cano no tiene por qué ser un síntoma de vejez.

Carmesí.
Siempre se pintaba los labios de color carmesí.

Carnoso.
Me muero por besar tus labios carnosos.

Cetrino.
Se maquillaba todas las mañanas para disimular su piel cetrina.

Cincelado.
Su cuerpo era tan perfecto que parecía cincelado por el mismísimo Miguel Ángel.

Canijo.
Marianela era una muchacha canija que dormía dentro de un cestillo de mimbre.

Claro.
Su mirada clara me recuerda a un lago cristalino.

Corpulento.
Alimentar un cuerpo tan corpulento como el suyo cuesta mucho dinero.

Corvo.
Era un anciano de nariz corva y mirada avarienta.

Desgarbado.
No tienen ninguna gracia esos andares desgarbados con los que va por el mundo.

Deslucido.
Después de muchos lavados el pelo teñido termina quedándose deslucido.

Diminuto.
Mordisqueó el pedazo de pan con sus dientecillos diminutos.

Elegante.
Eligió un atuendo elegante para lucirlo en la fiesta.

Enclenque.
Nadie tendrá miedo a un tipo tan enclenque como él.

Encrespado.
Intentó todo para suavizar aquel cabello encrespado.

Enfermizo.
La buena alimentación  y el descanso mejorarán el aspecto enfermizo que tienes.

Enhiesto.
(...)
y en tanto que el cabello, que en la vena 
del oro se escogió, con vuelo presto, 
por el hermosos cuello blanco, enhiesto
el viento mueve, esparce y desordena.
(...)
Soneto XXIII, Garcilaso de la Vega.

Enjuto.
El caballero de la Triste Figura tenía un rostro enjuto.

Esbelto.
Las modelos posaban ante las cámaras luciendo su esbelta figura.

Ensortijado.
Su melena ensortijada resplandecía al sol.

Espeso.
El bebé ha nacido con una espesa mata de pelo negro.

Espigado.
Las transparencias del vestido dejaban entrever sus piernas espigadas.

Estilizado.
Si quieres estar estilizado tienes que perder algunos kilos.

Femenino.
Nos sorprendió su timbre de voz femenino y aflautado.

Flácido.
Le colgaba una barriga flácida llena de estrías.

Flexible.
Alargó sus dedos finos y flexibles para agarrarlo.

Fornido.
Era un joven fornido que levantó las pesas sin esfuerzo.

Grácil.
Tenía un andar grácil y silencioso.

Gruesa.
Quizá porque era una persona gruesa tenía dificultades para agacharse.

Hercúleo.
Demostró su fuerza hercúlea derribando la puerta de un solo puñetazo.

Hermoso.
Este niño está muy hermoso.

Hinchado.
Le dejó un ojo hinchado del golpe.

Hirsuto.
Ningún peluquero fue capaz de aplacar su pelo hirsuto.

Hombruno.
A menudo las nadadoras de élite tienen espaldas hombrunas.

Huesudo.
Lo agarró con sus manos huesudas.

Luminoso.
La piel luminosa es producto de la juventud.

Macilento.
En cuanto estés restablecido de tu enfermedad se te quitará ese aspecto macilento.

Macizo.
Se sostenía sobre sus piernas macizas.

Marchito.
Sus ojos marchitos lloraban por la pérdida de su esposa.

Mellado.
En el accidente de bicicleta perdió un diente y se quedó mellado para toda la vida.

Menudo.
Su cuerpo menudo y frágil agradecía los días templados de primavera.

Mortecino.
Me he comprado una crema con color para iluminar mi piel mortecina.

Musculoso.
Todos los héroes mitológicos son seres musculosos.

Pálido.
Se quedó pálido al conocer la noticia.

Poblado.
Como tiene las cejas poco pobladas se las pinta de negro con un lápiz de ojos.

Pueril.
A pesar de los años seguía manteniendo un aspecto pueril.

Quebradizo.
Ahora venden unos champús estupendos para fortalecer el cabello quebradizo.

Respingón.
La brujita de la película "Encantada" mueve su nariz respingona cada vez que hace un hechizo.

Risueño.
Os cautivará su semblante siempre risueño.

Robusto.
Lo alzó con la fuerza de sus robustos brazos.

Rollizo.
La reina ha dado a luz a un bebé rollizo de casi cuatro kilos.

Roma.
Ella siempre quiso tener una nariz roma.

Rubicundo.
La princesa encerrada en la torre se peinaba su melena rubicunda.

Sedoso.
Se pasaba horas y horas cepillando sus sedosos cabellos.

Seductora.
No hay mortal que pueda resistirse a la mirada seductora de un vampiro.

Sensual.
Las bailarinas movían sus sensuales cuerpos al son de la música.

Sonriente.
Da gusto estar con ella. Es una chica muy sonriente.

Sonrojado.
Intentó ocultar el rubor de sus mejillas sonrojadas sin éxito.

Sudoroso.
El sol hacía brillar los cuerpos sudorosos de los obreros.

Terso.
Para presumir de un cutis terso hay que hidratarlo a diario.

Turgente.
Con ese vestido negro mostraba un escote turgente.

Vigoroso.
Quizá Hércules sea el más vigoroso de los personajes mitológicos.

Viril.
Su porte viril era admirado por todas las muchachas de la comarca.

Voluptuoso.
Se paseaba por el local con un contoneo voluptuoso.